



Kuroda consigue trabajo como entrenador del club femenino de lacrosse en la Academia Felinus, una escuela llena de chicas donde rápidamente descubre que ganarse el respeto del equipo será mucho más complicado de lo que esperaba. Entre entrenamientos, vestidores, viajes y situaciones cada vez más caóticas, termina atrapado en una dinámica donde las jugadoras llevan siempre la iniciativa y convierten su trabajo como entrenador en toda una aventura.